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La naturaleza y la elegancia

La camisa que uso en la foto es de una fibra natural que se llama Tencel (o Lyocell) y se produce a partir de celulosa de origen botánico, de forma respetuosa con el medio ambiente. Se extrae de bosques naturales que se manejan de forma sostenible, es decir, de plantaciones controladas y certificadas.

Cada vez que salgo en busca de telas para mis camisas y me encuentro con Tencel, la compro, porque logro diseños elegantes que más allá de los estético tienen más características que le dan un gran extra de calidad al ser suave e ideal para personas de piel sensible, tiene gran absorción y se lleva muy bien con la humedad relativa en función de la temperatura corporal. Además es muy similar en características al algodón pero es más resistente, no se arruga y tampoco encoge.

La naturaleza y la elegancia tienen un vínculo que es muy estrecho para mí: es ser y ya, sin esfuerzo. Este nexo es el punto en el que busco materializar mis diseños. La naturaleza tienen la capacidad de inspirarme porque brinda colores, texturas, paisajes, cielos y aguas, hasta a veces caos, y es maravilloso como coexisten con una armonía indescifrable pero cercana.

Claro que establecer una relación entre elegancia y naturaleza es una apreciación individual, en particular siento que están unidas por cierto aire de practicidad y simpleza, sin dejar de lado los detalles que las elevan.

Y hablando de elegancia, que es un tema muy subjetivo, nunca puedo dejar de pensar que está también muy atada a la unicidad, al criterio propio que deja de lado lo que todos usan para, justamente, ser, como ES la naturaleza.

¿No creen que un poco la elegancia se pierde cuando se impone una tendencia estridente de esas que buscan romper con las formas clásicas? Un ejemplo para mí son las plataformas, causantes de más de una torcedura de tobillo, ¿se les ocurren más ejemplos de ítems de moda que pierden la simpleza, la comodidad y la armonía en nombre de la moda?